el curso  
   

Diego Rivera, México. "Mussolini", 1933. New York, New Workers School.

 
Español 83: El tirano latinoamericano en la literatura.
Martes y jueves 9:55 - 11:10
Hicks 211
 
Aurora Camacho de Schmidt
Kohlberg 339
(610) 328-8163

Horas de consulta: jueves de 3:30 a 5:30 o previa cita.
   
   

Juan Vicente Gómez- Venezuela (1857-1935)

 

  El general Antonio López de Santana, que fue tres veces dictador de México, hizo enterrar con funerales magníficos la pierna derecha que había perdido en la llamada Guerra de los Pasteles. El general García Moreno gobernó al Ecuador durante 16 años como un monarca absoluto, y su cadáver fue velado con su uniforme de gala y su coraza de condecoraciones sentado en la silla presidencial. El general Maximiliano Hernández Martínez, el déspota teósofo de El Salvador que hizo exterminar en una matanza bárbara a 30 mil campesinos, había inventado un péndulo para averiguar si los alimentos estaban envenenados, e hizo cubrir con papel rojo el alumbrado público para combatir una epidemia de escarlatina . . . Un presidente prometeico, atrincherado en su palacio en llamas, murió peleando solo contra todo un ejército, y dos desastres aéreos sospechosos y nunca esclarecidos segaron la vida de otro de corazón generoso, y la de un militar demócrata que había restaurado la dignidad de su pueblo. En este lapso ha habido 5 guerras y 17 golpes de estado, y surgió un dictador luciferino que en el nombre de Dios lleva a cabo el primer etnocidio de América Latina en nuestro tiempo. . .
   
  Gabriel García Márquez
“La soledad de América Latina” (fragmento)
Discurso de aceptación del Premio Nóbel de Literatura, 1982
 
Introducción
 
Si la naturaleza que encontraron los europeos en el siglo XVI les pareció inmensa y desenfrenada, como lo afirma el discurso de García Márquez, nuestra historia lo es más aún. Como región postcolonial, América Latina ha luchado por encontrar su propio destino en contra de enormes obstáculos. Habiendo roto los lazos de dependencia que la unían a España y a Portugal, ha tenido que definirse en el espejo de sus pobladores europeos (los que antes ejercieron un poder absoluto, los dueños de la religión, el lenguaje y las institucions de gobierno), africanos (los que fueron subyugados y definidos como subhumanos), indígenas (los conquistados, los que casi se extinguieron y lograron sobrevivir a medias) y mestizos (los que crecieron hasta volverse mayoría en muchos países). En el tortuoso camino de crear un proyecto histórico auténtico, la sombra de los Estados Unidos y su tutelaje se ha ceñido sobre el continente en forma a la vez seductora y peligrosa durante dos siglos.
 
No es de sorprender que las raíces feudales y caudillescas de Iberoamérica hayan producido la figura trágica y cómica del tirano, única alternativa visible frente al caos o "el regreso a la barbarie", tan temido por la pequeña aristocracia. El tirano latinoamericano no ha sido Iván el Terrible de Rusia, ni el déspota ilustrado de Europa occidental, ni el fascista del siglo XX que fueron Franco, Mussolini y Hitler, sino una versión a la vez plenamente original y latinoamericana, por un lado, y todavía deudora de las figuras autocráticas de todo el mundo. En el momento presente las tiranías latinoamericanas son más sutiles que las que estudiamos en esta clase, pero ya empieza la narrativa a indagar las formas nuevas del poder. La literatura explora, antes que las ciencias políticas, la sociología y la historia, las intricadas argucias del poder. Nos ha dado versiones ficticias, pero no desconectadas de la realidad, de los modos de existir del dictador y del pueblo que lo propicia y eventualmente lo derroca.
 
La novela del tirano
 
La literatura del tirano latinoamericano es ya conocida como un ciclo. En ella advertimos estas características especiales:
  el contraste entre la historia oficial y la historia vista por los subyugados;
  el uso de la parodia carnavalesca en la construcción de los personajes;
  la excesiva y compleja masculinización (patriarcalización) del protagonista y su régimen, así como la de instituciones que lo apoyan, como el ejército o la iglesia jerárquica;
  la relativa ausencia de personajes femeninos, o su reducción a figuras subordinadas al tirano, hiperfeminizadas;
  la aguda oposición entre “naturaleza / América / irracionalidad / caos”, por un lado, y “civilización / Europa / racionalidad / orden” por el otro, en que se basa la justificación del terror represivo.
  el papel preponderante del imperio (Europa o Estados Unidos) en el reforzamiento y la prolongación del terror.
Desde el siglo XIX se escriben novelas "del dictador", como el Facundo (1951) de Domingo Faustino Sarmiento (Argentina, 1811-1888), o Amalia (1851) de José Mármol (1817-1871), que se refieren al dictador federalista Juan Manuel de Rosas. Pero la publicación de Tirano Banderas (1926) por el escritor gallego Ramón del Valle Inclán (1866-1936), inicia el ciclo en el siglo XX. El apogeo de la novela del dictador llega con tres obras:
  El recurso del método (1974), del cubano Alejo Carpentier (1904-1980).
  Yo, el Supremo (1974), del paraguayo Augusto Roa Bastos (1917-). (Sobre el dictador Gaspar Rodríguez de Francia).
  El otoño del patriarca (1975), del colombiano Gabriel García Márquez (1928-).
En estas novelas impera la experimentación formal típica de esa década.Las tres son obras maestras de gran brillantez narrativa. En este curso abordamos novelas excelentes, aunque no todas sean textos consagrados en la misma forma que los anteriores.
La literatura del tirano es literatura del terror, a pesar de la comicidad de su figura y la parodia carnavalesca de varias narrativas. Como subgénero, la novela y la poesía del tirano son un largo exorcismo que no ha terminado.
 
Objetivos del curso
 
* Ampliar el conocimiento de la literatura latinoamericana a un nivel avanzado.
* Afinar el manejo de conceptos de teoría crítica literaria.
* Mejorar la capacidad de exponer análisis literarios en forma oral y escrita.
* Explorar la relación entre ficción e historia.
* Disfrutar de la lectura de obras excelentes.
 
Requisitos
  Asistir puntualmente habiendo leído el material asignado para el día y participar activamente en la discusión.
  Dar algunas presentaciones orales en parejas, con preparación adecuada.
  Hacer algunas tareas escritas según se solicite en clase.
  Ver algunas películas ocasionalmente.
  Tomar notas.
  Tomar un examen parcial.
  Escribir un ensayo final.
 
Calificación final
  Presentaciones orales 20 %
  Puntualidad, participación y otros
trabajos de clase
20 % 
  Exámenes parciales 40 %
  Trabajo final 20 %
  TOTAL 100
 
Presentaciones orales
En clase los estudiantes recibirán instrucciones precisas. Deberán preparar:
 
Un resumen corto sobre las condiciones del país aludido por la obra durante el tiempo de la narrativa.
 
Un resumen de uno o dos artículos críticos sobre la obra a discusión.
  La presentación se comparte entre dos personas que se han preparado juntas. No debe tomar más de quince minutos en total.
 
Los ponentes deben traer una hoja de papel con el resumen crítico para sus compañeros
 
Exámenes parciales
  El primero consiste en cinco preguntas, de las cuales los estudiantes escogen tres. El segundo es un examen breve tomado en clase hacia el final del semestre.
Trabajo final
  Se trata de un trabajo de investigación sobre un tema libre, con una extensión de doce páginas, más bibliografía.
 
 
 
    Edgar Arandia, Bolivia.